Mejorar relación familiar
antes de la sucesión
Samantha
Álvarez
La madurez se logra al
terminar con rencores y frustraciones del pasado
Viejos rencores, peleas sin sentido, preferencias
y constante competencia son algunos problemas que rebasan las paredes del hogar
para instalarse en el núcleo de las relaciones entre los miembros de una
empresa familiar.
Y es que los negocios de familia están manejados
por personas, seres humanos con un contexto, sentimientos, emociones y una
historia que se arrastra hasta su lugar de trabajo, aseguró David Ibarra,
economista y consultor de empresas familiares.
El experto, junto con sus dos hermanos —Mimí,
contadora, y Alejandro, psiquiatra— formuló un método para abordar los
problemas que derivan de las relaciones familiares y que afectan el desempeño y
crecimiento de la empresa.
“Muchas veces, por obligación, el hijo que se
pretende sea el sucesor del negocio toma esa posición porque es parte de un
chantaje de la mamá o el papá; o por una obligación moral, no porque realmente
desee continuar con el negocio familiar”.
Para no ser “un pobre hombre rico”, comentó David
Ibarra que el primer paso es establecer el plan de vida de los hijos, ya que si
se continúa con el negocio, el futuro dirigente será una persona frustrada,
infeliz y no pondrá el mismo ímpetu para sacar adelante la empresa, como lo
hizo el fundador.
“En nuestra experiencia, hemos tratado con
fundadores obsesionados por que su negocio continúe y lograr un cambio de
mentalidad en ellos nos ha llevado aproximadamente 18 meses”, confesó el
experto en entrevista telefónica.
Ibarra aseguró que establecer reglas a través de
un protocolo de familia y un consejo de administración en ocasiones no es la
mejor opción si las relaciones familiares no maduran. Hay que estabilizar las
relaciones y después establecer planes estratégicos para llevar a la empresa al
crecimiento; después se crean foros para discutir las ideas.
Estos foros deben ser inclusivos para que todos
los miembros de la organización —desde los abuelos hasta los más jóvenes—
entiendan hacia dónde va la compañía y qué estrategias va a seguir.
“A la abuelita de 80 años, dueña o patrona del
negocio, hay que darle su lugar en la empresa. Hay que hacérselo fácil. El foro
donde se discutan los asuntos de la compañía tiene que ser amable, amistoso y
amigable, pero además productivo para obtener resultados”.
Como consecuencia de conocer los planes de los
integrantes de la familia y del negocio se dará la correcta sucesión, finalizó
el especialista.
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